No reconoce estratos sociales ni edades. Tiene varios ropajes. Late en el interior del ser humano y a menudo se la ejerce con los niños y la mujer. “Guardarme de la violencia, ya se exprese mediante la lengua, el puño o el corazón”, decía el pacifista Martin Luther King. Los casos de violencia de género sacuden a diario la sociedad; muchos de ellos no se denuncian, por miedo de las víctimas que están sometidas al terror de sus victimarios.
En lo que va de 2017, algunos de estos episodios han sido registrado en los titulares de nuestro diario: “Ingresó a la casa de su ex para golpearla cuando llegara. Una mujer llegó desesperada a la comisaría de Cebil Redondo para pedir auxilio, atormentada por la violencia de su ex pareja” (28/1); “Violó la prohibición de acercarse a su ex pareja, la amenazó con matar a su hijo y fue arrestado. Un joven se subió al techo de una casa y dijo que iba a arrojarse con el niño desde las alturas” (19/1); “Golpeó a su mujer e intentó escapar de la Policía. Divisiones Motorizadas de la capital y de Las Talitas tuvieron que realizar un operativo cerrojo para atraparlo” (14/1); “Necesitan que yo aparezca tajeada para recién detenerlo. Una víctima contó que recibe todos los días amenazas de su ex desde que se separó” (12/1); “Quiso asesinar a su novia en un hotel alojamiento de Barrio Sur. Ella pidió ayuda mientras él la ahorcaba y los empleados del lugar llegaron a auxiliarla” (9/1); “Agredió a trompadas y patadas a su esposa por no cuidar a su hija. Una mujer de Villa Quinteros denunció que fue golpeado por su marido” (6/1); “Luego del brindis visitó a su ex, la insultó y la golpeó. La mujer usó un palo para defenderse y huyó en moto junto a una vecina” (1/1). Siete casos denunciados que se produjeron en apenas 28 días.
Hace pocos días, la secretaria provincial de Derechos Humanos se refirió a la necesidad de generar políticas de prevención y de elaborar un Registro Único de Femicidios en la provincia. Para ello se invitó al Poder Judicial, a la Policía y a los ministerios de Desarrollo Social y de Gobierno, Justicia y Seguridad. Se ha previsto también convocar a las organizaciones sociales que trabajan en esta temática para conocer a las víctimas colaterales: los niños y adolescentes que quedan sin sus madres por situaciones de violencia para poder brindarles respuestas desde el Estado.
El proyecto prevé, entre otros puntos, “contener desde el Estado a las víctimas de violencia de género para hacer un trabajo de prevención; trabajar también con el victimario porque vemos que con el tiempo estas personas establecen nuevas relaciones y continúan repitiendo estas conductas; hacer una campaña educativa y hablar con niños y jóvenes sobre cómo detectar situaciones de violencia porque vemos que la sufren desde jovencitas con noviazgos violentos”, dijo la funcionaria.
Se debería profundizar la idea de trabajar con el victimario, que es el resultado de la violencia que seguramente ha vivido en su hogar durante su infancia y adolescencia, y le parece natural aporrear a una mujer. La prevención es esencial para combatir este flagelo, pero mucho más lo es la educación, que es el punto de partida para construir las relaciones humanas. Posiblemente deba replantearse la educación en la escuela primaria, no solo en lo que a contenido se refiere, sino también en la capacitación del docente. Se podría hacer un seguimiento a los chicos violentos y trabajar con sus padres. La incorporación de la mediación en la escuela primaria, podría ser una herramienta valiosa para aprender a resolver los conflictos entre los pares, colocando a una persona en el lugar del prójimo. Se suele decir que la violencia contra la mujer es el recurso preferido de los cobardes.